ANALIZANDO LA FRIENDZONE (Apuntes personales)

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ANALIZANDO LA FRIENDZONE (Apuntes personales)

La “friendzone”, traducida literalmente zona de la amistad, consiste en tener sentimientos por una persona que no los comparte, y que prefiere seguir con una relación de amistad. En la mayoría de los casos, las personas que inspiran el deseo no son conscientes de la situación y envían a la persona incipientemente enamorada a la "zona de amistad". El resultado es inevitablemente la frustración, al no poder completar este deseo o atracción.
Una vez que la llamada zona de amistad se establece, es difícil ir más allá de ese punto, generando una situación de asimetría o desbalance donde una persona se siente atraída romántica o sexualmente por otra, que no siente esa atracción. Puede existir una base neurobiológica para que estas relaciones se establezca.


El término fue popularizado por un episodio de la serie de televisión estadounidense Friends, en el episodio 7 de la primera temporada (emitido el 3 de noviembre de 1994), donde el personaje de Ross Geller estaba enamorado de Rachel Green. Mientras hablaba con su amigo Joey Tribbiani, este declaró que Ross no sólo había sido puesto en la zona de amistad, sino que también fue nombrado presidente de la zona de amistad. La cuestión de si un hombre puede escapar de la zona y empezar a salir con uno de sus amigas, era un ingrediente principal en la relación de Ross y Rachel.

Pero analicemos el “fenómeno friendzone” con profundidad:
Es muy conocida la expresión “tener mariposas en el estómago” para dejar claro que una persona se siente verdaderamente atraída hacia otra, y por ende, experimenta un caudal de emociones, nervios, ansiedad, etc. En realidad estas “mariposas en el estómago” son causadas por la liberación de adrenalina, que en este caso traslada sangre desde órganos como el estómago, hacia los músculos, lo que produce esa sensación en el estómago. Algunos afirman que eso puede explicar también el hecho de que algunas personas pierden apetito cuando se sienten profundamente enamorados o “enfermos de amor”.


A nivel biológico la tendencia a encerrar personas dentro de la friendzone suele ir ligada a la madurez del encéfalo. Las cortezas frontal y prefrontal, encargadas de controlar los impulsos, no terminan de madurar hasta los 20 años. Además, los niveles de algunas hormonas, como la testosterona, son bastante altos en la juventud y en las primeras etapas de la adultez, de modo que se tiende a ser más impulsivos a la hora de elegir pareja. Al pasar la barrera de los 30-35 años, sin embargo, la tendencia es a ser más reflexivos y, además, generalmente se tiende a dejar la “friendzone” de lado, a esas edades las personas se centran más en buscar a alguien con quién estén cómodos y que las haga felices, se busca más la estabilidad dejando a un lado otras cuestiones.


Ahora bien, centrémonos en otros factores netamente biológicos:


Sin distinción de sexo u orientación sexual, todo el mundo es propenso a ser “friendzoneado”; el genetista inglés Angus John Bateman (1919-1996) planteó en 1948 que en la mayoría de los animales, las hembras, más selectivas que los machos en función de la mayor inversión que realizan en la producción de los gametos, en el desarrollo y cuidados de los descendientes, eligen a los machos con los que copulan, a diferencia de estos últimos, que sólo atenderían a copular con el mayor número de hembras (lo que se conoce como El Principio de Bateman). O para entenderlo mejor, que por ejemplo en toda especie con 2 sexos, cada una con diferentes caracteres sexuales, uno de los sexos inevitablemente tendrá que dedicarse con más rigor a la producción de descendencia. En los mamíferos, las hembras solo pueden tener un limitado número de descendencia, mientras los machos pueden tener descendencia prácticamente ilimitada. Esto conlleva a los machos a ser competitivos, y a las hembras a ser selectivas, eso a nivel biológico, donde la reproducción es el objetivo primordial. Aunque no obstante, esos comportamientos son también apreciados en la especie humana, pero en este caso intervienen no solo factores biológicos, sino también psicológicos o incluso sociales.


Cualquier persona puede sentirse atraída por otra, y llega a idealizarla como pareja potencial y adecuada, aunque esto no sea del todo cierto (cuando se idealiza a alguien es difícil darse cuenta por ejemplo, de que no se tiene nada en común con ese alguien o que no es en realidad como se piensa).
Los humanos seleccionamos nuestras parejas basados en que tan similar son con nuestras personalidades, intereses, gustos o anhelos, de manera que cuando alguien es “friendzoneado” no es porque se ha sido muy amistoso o amable o porque simplemente no es físicamente apreciado, más bien se trata de una incompatibilidad, que no lo coloca en la lista de posibles parejas, pero sin embargo sí lo sitúa como “aliado”. Muy a menudo, anhelamos mucho más las cosas que parecen inalcanzables, pues no queremos que nuestra libertad parezca tener límites, de ahí que algunos sugieren que si alguien quiere ser tenido en cuenta por esa persona que ama como posible pareja, quizás, además de tener en cuenta lo anteriormente explicado, podría intentar verse un tanto más inalcanzable, obviamente sin exagerar, entiéndase: menos disponible y a la vez dando una cierta sensación de ser inalcanzable.


En el campo psicológico la “friendzone” es un estado de estancamiento en el que dos personas que mantienen una relación de amistad se quedan ahí, sin poder evolucionar hacia una relación sentimental, a pesar de los lazos afectivos que van surgiendo. Una de las principales causas de este efecto es nuestra tendencia a establecer todo según categorías regidas por prototipos, que se suelen crear durante la infancia y la adolescencia. Estos prototipos son aplicables a muchas situaciones y, también, a las relaciones entre personas. Estas categorías pueden ser dinámicas o estáticas. Las personas más dinámicas no suelen tener problemas para cambiar esas categorías, mientras que otras, en el momento en que categorizan a alguien, no son capaces de verlo de otra manera, por mucho que la relación avance. Existe una creencia popular muy arraigada que parece establecer un principio inquebrantable de las relaciones humanas: los amantes pueden ser amigos, pero los amigos no pueden ser amantes. Esta regla ha llegado a enquistarse tanto en nuestro imaginario colectivo que dos personas se conocen tanto sin haber estado románticamente involucradas, que no tendrán la oportunidad de salir como pareja, tener sexo o dejar que la relación siga desarrollándose hacia ámbitos más íntimos.


¿Puede existir la amistad entre los sexos? Esto es, ¿somos capaces los humanos de poder tener relaciones de amistad sincera con personas del sexo opuesto a las que potencialmente podríamos sentirnos atraídos? Por supuesto que si, y hay que tener claro un concepto, referente a las relaciones humanas: el afecto no es igual a la atracción. Posiblemente, este es el principal motivo por el que muchas veces nos vemos atrapados en una relación que no es exactamente la que deseamos.Varias investigaciones han concluido que la atracción entre los amigos del sexo opuesto es común, y se percibe más a menudo como una carga que como un beneficio. De igual manera, los hombres tienden a sentir mayor atracción por sus amigas, además de considerar tener una relación no formal con ellas; mientras que las mujeres, por su parte, prefieren abstenerse, y más aún cuando ellos tienen pareja. También merece la pena señalar que los mensajes que se dan las personas del sexo opuesto son percibidos de una manera diferente, sobre todo en los hombres, que tienden a malinterpretar los mensajes de las mujeres.


En definitiva, todo parecería apuntar a que la amistad entre individuos de distinto sexo es imposible al constatar que una de las partes, cuando no las dos, acaba por desarrollar en algún momento un grado distinto de atracción sexual (concepto con el que personalmente no concuerdo del todo). En la amistad típica entre un hombre y una mujer, el hombre sobreestima el nivel de atracción que su amiga tiene hacia él. Y, por el contrario, la mujer subestima el nivel de atracción que su amigo tiene hacia ella, lo que podría ser distintas visiones de una misma situación y/o la fuente de tantos malentendidos.

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