Historias y leyendas de México: ¡QBrujas!

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No olvides que las brujas tienen magia en los dedos y un poder diabólico en la sangre. Pueden hacer que las piedras salten como ranas y que lenguas de fuego pasen sobre la superficie del agua. Estos poderes mágicos son terroríficos. Afortunadamente, hoy en día no hay un gran número de brujas en el mundo. Pero todavía hay suficientes como para asustarte".

― Roald Dahl

No voy a comenzar contando el origen de estas entidades ni tampoco voy a explicar los tipos de bruja que existen (blancas, negras, las que trabajan en grupo,etc.) sino a relatar sin más sobre algunos acontecimientos que se han dado en mi país, pues México tiene una gran variedad de escenarios en donde ellas pueden habitar o trabajar.

San Sebastián del Oeste, Jalisco, México. 1974


Mi nombre es Renato y trabajo en un rancho cerca de mi pueblo que es San Sebastián, un lugar tranquilo y muy pintoresco pero a veces llegar a ser un tanto aterrador por las historias que se cuentan sobre brujería, que a un vecino le hicieron un mal y terminó vagando por las calles, completamente loco porque según veía al diablo que lo quería cortar en cachitos, una mujer que se casó con un hombre que le hizo un amarre, cosas no tan feas y otras horribles como doña Juana que dicen que ofreció a su bebita a cambio de fortuna... le fue bien con los dineros pero dicen que Dios la castigó dejándola postrada en una cama después de un accidente luego de pasar como una semana gastando su dinero mal habido, hablando que el señor del cielo nunca le había dado nada y que solo el demonio la escuchó.

Pues bueno, dicen que aquello a lo que uno teme termina viviéndolo y al menos en mi historia esto se cumple. Les contaba que trabajo en un rancho aquí cerca, como a unos 3 kilómetros o pasadito, yo me encargo de los caballos de mi patrón y les tengo cierto cariño porque he trabajado ahí desde los 12 años, he visto nacer y crecer a varios de ellos, los he cuidado y alimentado desde hace mucho.

Hubo una temporada en que las cosas en el publo estaban feas, mucha gente se enfermaba y nadie sabía por qué, tenían pesadillas y no comían nada. Una anciana dijo que era un mal presagio porque muchos ahí habían hecho pactos satánicos o con la muerte en lugar de encomendarse al único ser al que debemos pedir ayuda y misericordia: Dios. La mujer decía que en el pueblo iban a caer cosas malas porque lo convertimos en un sitio de brujería y malas mañas, a mí me regaló un amuleto hecho con ojo de venado y tomillo pero también me recomendó que no dejara de rezar.

En esos días para mi suerte se enfermó una potranca y me tocaba quedarme hasta que diera la hora de ponerle sus inyecciones, cosa que no me gustaba porque se me hacía muy noche. Mi madrina me decía que tuviera cuidado, que me podían asaltar o incluso me podían pasar cosas peores.

Yo caminaba a diario de ida y vuelta por el monte, era bonito porque cerca había un arroyo y el agua era fresca, además a veces podía agarrar un conejo para asarlo. Por las tardes cuando venía de vuelta me tocaba ver mi pueblo con la última luz del día y parecía una postal viviente pero esos días de plano todo estaba raro, se sentía una vibra muy pesada, a ratos me agarraba una angustia en el camino y ni sabía por qué.

La última noche que me quedé a cuidar a la potranca llovió como si el cielo se nos fuera a venir encima; mi patrón me invitó a cenar un venado que acababa de cazar, hablamos un buen rato mientras comíamos, en un momento les dije que debía irme porque en mi casa iban a estar preocupados.

-Quédese joven, esta noche no es buena para caminar por ese monte, las anteriores como quiera se veía que con una oración era suficiente para llegar a salvo pero hoy no, hay algo en el ambiente que no me da buena espina, mire, ese monte guarda secretos que uno no quisiera conocer y menos una noche como esta, mejor duerma aquí y le prestamos el teléfono para que les avise a sus familiares- dijo el abuelo de mi patrón.

-No puedo, mire que en mi casa no tienen dinero y pues con la raya de hoy mañana van a poder ir al almacén a comprar lo de la semana- le devolví

-Si es así... entonces llévese un caballo y un quinqué para que llegue rápido, con esta agua el camino va a estar todo lodoso y si va a batallar a cada paso.

-Acepto su oferta señor, además conozco un atajo...

-No estarás pensando irte por el famoso "paso de las ranas"- me interrumpió con una actitud de sircunstancias.

Me quedé en silencio un rato viéndolo seriamente como niño regañado -sí, es que así llegaría en unos 7 minutos-

-No muchacho, tendrás suerte si llegas a tu casa aunque sea al día siguiente, ese paso está prohibido para cualquier persona que quiera andar por ese monte, las historias sobre ese sitio es mejor no echarlas en saco roto; busca otra ruta más larga pero más segura- me dijo mientras me daba un quinqué

-...Está bien señor- le respondí

El caballo estaba listo para montarlo y partir a casa, al recorrer casi la mitad del camino me doy cuenta que la brecha estaba bloqueada por varios árboles caídos, rodear me llevaría al menos 1 hora y no tenía la intención de mojarme ni de pasar un minuto más del necesario ahí, la verdad es que yo sí soy algo supersticioso y me dan susto las historias de esos caminos.

Así que faltando a mi palabra giré y decidí tomar "el paso de las ranas". En los primeros metros ya sentía como la sugestión hacía de las suyas en mi mente, es que no podíamos ir rápido por lo resbaloso del camino. La luz del quinqué iluminaba bien, parecía un sueño ir por ahí, con ese clima y esos sonidos tan extraños que provenían de lejos y otros de apenas unos metros, lo aterrador era ver hacia los lados o al frente porque la luz me dejaba ver un par de metros pero nada.

Yo giraba la cabeza para ver si de casualidad no había algo o alguien por ahí como si fuese un lugar muy agradable para que alguien estuviera ahí pernoctando... a mí me parecía una eternidad cada paso que daba el caballo, sentía que la noche era tan larga como el tren.

Ya llevávamos cerca de 1 kilómetro recorrido cuando mi caballo comienza a alterarse, relincha y a ratos se queda quieto por lo que yo también me siento angustiado. Lo trato de calmar rezando un Padre Nuestro y encomendandome mi Ángel de la guarda. Cuando de pronto algo se escucha que anda entre los matorrales y volteó pronto con quinqué en mano para iluminar por donde venía el ruido pero no vi nada, en eso siento que algo me golpea en la bota y alcanza a tocar también al caballo que sale corriendo a toda prisa por lo que mi lámpara se me resbala para romperse contra el suelo y dejánonos a oscuras, de pronto siento otro golpe per esta vez en mi espalda, el caballo va relinchando y corriendo como loco, erráticamente por sabe Dios donde pues no se veía nada.

El caballo se detuvo y yo salí volando para estamparme contra un árbol por lo que quedé inconsciente el resto de la noche... a la mañana me desperté debajo de aquél árbol donde creí haberme estrellado, me sentía como si me hubieran apaleado todo el cuerpo, tenía mis pantalones arrancados pero mi dinero estaba en los bolsillos así que no eran asaltantes. Me levanté y mi sorpresa fue mayúscula al descubrir que estaba casí por llegar cuando me accidenté.

Historias y leyendas de México: ¡QBrujas!

Desde mi ubicación podía ver el pueblo así que me levanté, monte como pude y llegué a casa. Mi madrina mandó llamar a la vieja que me dio el amuleto.

-Con que te despertaste sin pantalones...-dijo la anciana con una sonrisa maliciosa

Me le quedé viendo extrañado y me explicó:

-A ti te atacó una de las brujas que viven por ahí, es sabido que ellas asaltan hombres jovenes para robarles sus fluídos y energía, así ellas quedan preñadas y cuando es momento, se comen a sus hijos.

Historias y leyendas de México: ¡QBrujas!

A mí me dio calentura durante 1 semana después de lo que me dijo la anciana, mi patrón creyó que me había dado flojera volver pero su abuelo confió en mi historia, dijo que a él le pasó lo mismo y por eso no quería que yo me fuera por ahí. Dijo que después de eso tuvo problemas para embarazar a su esposa y por eso su nieto era hijo de un hombre adoptado al que nunca le dijeron la verdad.

Yo sí pude tener hijos pero a saber, quizá el señor solo quiso asustarme más o de verdad le hicieron un mal mayor al mio.

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Ellas Dijeron (2)

  • mestrellas54
    Loquisimo!!!
  • Anónimo
    interesante

Ellos Dijeron (1)

  • Arjuna
    Hace algunos años conocí a un pianista de puerto vallarta que gustaba ir a san sebastian a inspirarse y trabajar, nos contaba que era muy tranquilo, en una ocasión nos contó que en la casa donde se hospeda, alguien tocó de madrugada el salió a ver quien era pero nadie estaba ahí, y así fue muchas veces, hasta que al otro día le contaron que ya algunos otros huéspedes habían dicho que les había pasado lo mismo
    • Remmy_Page

      Voy a investigar el caso a ver si alguien puede darme más detalles.

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