¿Por qué algunos hombres no aceptan el rechazo?

No, no y mil veces no.
No, no y mil veces no.

Para comenzar en este articulo no estoy generalizando, sin embargo puede que le haya sucedido alguna vez a tantas de las chicas que pertenecen a este u otros sitios web.

La gente aprende comportamientos a medida que crecen, y no sólo gracias a los padres, sino que la sociedad y la cultura de la cual pertenezcan, también nos enseñan lo que es aceptable. Y estas cosas nos enseñan que este comportamiento no sólo es bienvenido, sino una parte normal de las relaciones.

Películas como Love Actually, The Notebook, y muchas otras nos dicen que la persistencia de los hombres ante el rechazo es admirable. Es una “lucha” que un hombre heterosexual debe pasar para “conseguir a la chica”.


Mostrar este comportamiento como algo aceptable, en lugar de un problema, le dice a los hombres que está bien en la vida real.

Gran parte de las investigaciones que ella resume indican cómo los medios de comunicación pueden ser parte de los mitos sobre el acoso, dando pie a que se eche la culpa a la víctima (“ella se está haciendo la difícil”), mostrarle simpatía al hombre en lugar de condenarle, y otras creencias erróneas que conducen a los comportamientos dañinos de los hombres.

Después de todo, la industria de la televisión y el cine sigue diciéndonos que esto es romántico porque los personajes lo hacen todo el tiempo. Pero sólo porque tal comportamiento esté aderezado con risas pre-grabadas no lo hace correcto.

También el público está dominado por los hombres y tú, que lo sabes o deberías, te atienes a ser preguntada, molestada e incluso manoseada por tantos como tengan a bien “hacerte el cumplido”.

La misma dinámica opera en el espacio virtual. Igual que cuando se sienten con derecho a gritarte improperios por la calle, pero en línea y con faltas de ortografía. Y tú no vas a ser tan rancia, amargada, histérica y creída como para demostrar a terceros dónde están tus límites y recordar que no los crucen. No, no y mil veces no.


Y si te atreves a contradecir este (al parecer) extendido planteamiento, lo pagarás caro. Porque, en este tipo de sitios sociales habita una fauna autóctona que se tomará muy, muy mal el rechazo. Cuando no les prestas el tipo de atención que ellos creen merecer, todo lo que hasta ese momento habían sido halagos y buen rollo, se convertirá en un segundo en insultos llenos de ira.

Al parecer, quedarte dormida mientras chateas con lo que podría haber sido tu nuevo ligue o tardar demasiado en contestarle puede ser un error imperdonable para ciertos tipos. Ignorar sus chats también desata su ira. Total, en realidad eres una gorda y una fea, y no te había visto bien -un clásico de ya sabía él que eras una amargada y te estaba probando a ver qué decías-. Esto les estaba pasando a mujeres en el mundo entero.

Y es que, ¿quién te manda tener autonomía sobre tus propios deseos? Obviamente estás cometiendo un error terrible al no querer intimar con ese hombre que, sin conocerte de nada, te dice groserías y sobrepasa todos los límites de tu confianza al otro lado de la pantalla. Se ven obligados a hacerte saber lo que te estás perdiendo de la mejor manera posible: dejándote ver lo agresivos que pueden llegar a ser.

Pero, ¿qué les pasa a estos hombres para ponerse así por un simple “no”? ¿Por qué esa obsesión insana con que les hagas caso, sea esa tu voluntad o no? Es bastante sencillo y fácilmente comprobable en la vida real: creen que tienen derecho a tu tiempo. Así de crudo y sencillo. Por supuesto, ninguno lo reconocerá de viva voz (esperemos ver los comentarios de este expresión), pero seguro que has vivido más de una situación en la que un hombre se ha creído con todo el derecho del mundo a poner a prueba los límites de tu amabilidad a conciencia.

Una vez que ellas se “saltan el protocolo” y dejan de actuar como esperan, rompen su fantasía de ser su próximo ligue, novia u objeto sexual. Algo imperdonable que, combinado con una tolerancia a la frustración bajisima y un sentimiento de tener derecho a todo en la vida, es igual a ego herido. Se han sentido humillados y te mereces que te insulten pues ellos piensan que no pueden mostrarse débiles ni vulnerables. Jamás.

Por suerte, la sociedad va avanzando y cada vez somos más conscientes de que una mujer tiene derecho a decir “sí”, “no”, “quizá” o “no te tocaría ni por bluetooth" y sentirse segura al hacerlo.


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