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Leyenda popular: Pacto con el charro negro

¡Hola de nuevo a toda la comunidad!

Hace tiempo que no venía a compartir una de estas historias que espero les gusten tanto como a mí, en esta ocasión quiero contarles sobre un personaje que en lo personal me gusta mucho y le considero la versión mexicana del jinete sin cabeza, hasta creo que Washington Irving pudo basarse en esta leyenda para crear a su personaje. Sin más por el momento les dejo con el siguiente relato esperando que les agrade.

En la ciudad de Pachuca, Hidalgo, hace muchos años los hombres trabajaban en el campo o en las minas, lo hacían cumpliendo jornadas demoledoras y en condiciones igualmente difíciles las cuales se sacudían unas horas cuando visitaban la cantina de su preferencia para lanzar quejidos y críticas contra la injusticia de la vida, los caprichos de dios y jamás faltaba quien presumiera su valentía para vender su alma a cambio de mejorar sus condiciones económicas.

Fue una noche de esas en que un minero llamado Juan estaba en su cantina preferida desperdiciando su poco dinero en aguardiente, escupiendo al piso con desdén cada que terminaba de proferir insultos contra el capataz, el patrón, los ricos, la vida... en una de las esquinas un trío tocaba desanimadamente un corrido que semezclaba con los gritos de los borrachos que jugaban dominó y otros que lloraban alguna desgracia; en fin que la cantina parecía más bien un departamento de quejas que un centro recreativo de asquerosas condiciones.

En uno de esos minutos que despilfarraban ofensivamente toda la bola de mozalbetes de la cantina, se dejó venir un hombre escuálido, con los pómulos sobresalientes de su cara, con ojos hundidos y casi muertos...inexpresivo de rostro y caminar relajado como si duera dueño del tiempo. Su indumentaria era la del clásico charro pero este tenía algo raro pues por asombroso que fuera, sus espuelas, los botones de sus ropas, eran todos de plata.

Aquél hombre cadavérico de algunos indiscretos 190 centimetros de estatura aproximadamente, sentóse justo a las espaldas de Juan, de modo que los reversos de ambos casi se tocaban a no ser por los respaldos de las apolilladas sillas. Una fémina fue a atender al nuevo cliente a quien sirvió tequila y encendió un puro... si, la muchacha y el dueño de la cantina parecían conocerle bastante bien los gustos al mentado charro quien dejó caer la mirada sobre la mesa con la cabeza inclinada con actitud reflexiva.

Todo en el recinto siguió su curso normal, la música aburrida, los juegos, los gritos y las quejas.

Juan no sentía comodidad al tener a un forastero sentado justo a sus espaldas pero ¿qué iba a hacer si el lugar estaba lleno y no tenía intención de irse a otro tugurio? así que siguió con lo suyo hasta que al terminar la ronda de chistes y albures continuó soltando ofensas hasta que dijo:

-estoy dispuesto a lo que sea con tal de volverme rico, incluso vender mi alma- frunció el seño y bebió de un tirón el resto de aguardiente que le quedaba.

El misterioso hombre parecía haber escuchado la melodía que buscaba por lo que echó para atrás la silla para que sus palabras llegaran a oídos de Juan.

-Yo te puedo ayudar con eso si de verdad te interesa, amigo Juan- dijo sin mirar a los ojos a su vecino

-Estaré en la cueva del coyote, te espero en 2 horas, no me falles- dijo esto y tiró unas monedas en la mesa para abandonar el sitio con la misma actitud con que entró.

juan se quedó pensando en la oferta, su compadre le dijo que sonaba muy extraño y que mejor se dejara de tonterías, -retar a dios no es cosa buena- decía el hombre. El cantinero también se notaba agitado, no escuchó la charla y ni falta que hacía, el ya había visto muchas veces a ese charro hacer tratos con hombres amargados que buscaban riquezas fáciles.

-Juan...ve a tu casa con tu familia, olvida las riquezas mal habidas- dijo el cantinero con la consternación en la garganta.

Pero nuestro protagonista no tenía planes de menospreciar la propuesta más encantadora que le habían hecho en su vida costara lo que costara, tomó su sombrero y sus herramientas y se fue al lugar convenido.

Llegando al sitio, encendió su quinqué para iluminar la cueva pero no había nadie, solo una serpiente de dimensiones desproporcionadas que Juan pensó provechoso llevarla consigo para venderla posteriormente, alguien haría un buen cinturón con ella.

Al llegar a su casa arrojó a la serpiente a un pozo seco, ahí la amntendría hasta encontrarle un comprador. Se echó en la cama y no supo más.

Mientras dormía soñó con la serpiente que le decía -gracias por darme posada en tu hogar, entre estas almas buenas y gentiles, mañana serás rico cuando despiertes si estás dispuesto a darme a tu hijo varón como pago-

Juan contestaba afirmativamente entre sueños.

Ya amaneciendo se despertó el tipo con la resaca de su vida, fue al establo para comenzar con la faena de su día y se sorprendió al ver varías bolsas extrañas a las patas de su caballo. Las abrió para conocer el contenido y su felicidad fue inmensa cuando descubrió monedas de oro, oro de verdad, oro brillante con el que podía comprar lo que quisiera... o casi lo que quisiera.

Mientras contaba sus monedas entró al establo su hija para decirle que su hermanito no aparecía por ningú lugar, fueron a buscarlo pero todo fue en vano hasta que decidió destapar el pozo de la serpiente pero no había tal, en su lugar, estaban los restos de su pequeño hijo.

La madre del menor quedó devastada aunque Juan prefirió consolarse con los dineros y quería que ella hiciera lo mismo, comró una hacienda, carruajes, ropas, tenían todo lo que siempre habían querído pero como lo que fácil llega fácil se va la fortuna se acababa y Juan no estaba dispuesto a ser pobre de nuevo por lo que comenzó a frecuetar pueblos vecinos para enamorar mujeres, preñarlas y ofrendar a sus vástagos a cambio de más y más dinero.

Pasaron los años, la familia del ex minero nadaba en riquezas, mismas que nunca supo nadie cómo es que llegaban a manos del nuevo rico y la salud de nuestro héroe se vio mermada por la edad, a fin de cuentas siempre hizo pactos para ser rico más no inmortal. Mucho daño hizo al burlarse de muchas mujeres y vender a sus hijos a cambio de oro, mucha avaricia inundaba la mente de Juan, hasta que como a todo ser humano, la muerte le puso final a su existencia con su guadaña de plata.

El velorio no podía de otra manera, enormes coronas de flores, las familias más ricas de la ciudad, un ataúd lujoso y un traje por el estilo fue como tenían al cadaver del otrora minero pobretón vende almas.

A punto estaban de rezar el primer rosario cuando a la sala entra el charro con quien Juan había pactado muchos años atrás para reclamar el último pago por sus servicios, tocó el ataúd y salió de la sala dejando un aroma nauseabundo, entre muerto y azufre.

Los supersticiosos se persignaron y fueron a abrir la caja con los restos de su amigo pero no encontraron más que las ropas vacías del fallecido.

Se cuenta que de vez en vez cuando alguien reniega de su pobreza puede encontrarse con un misterioro hombre a caballo que ofrece una bolsa repleta de monedas de oro pero la recomendación es no tomarla o se corre el riesgo de terminar pagando eternamente aquella riqueza efímera que puede durar unas pocos años.

Leyenda popular: Pacto con el charro negro


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Ellas Dijeron 1

  • yupi, me gane el primer puntito, y si me gusto tu historia esta muy original así como de película y toda la cosa mañana se la voy a enseñar a mi sobrinito

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Ellos Dijeron 4

  • orale, que buen relato para cerrar la nochecillla, pues el famoso charro negro aparece en muchos relatos, creo es uno de los personajes más conocidos por así decirlo, por un momento me recordó a los tiempos cuando mi abuela nos contaba historias a todos los chiquillos de la cuadra... allá para tu pueblo se ha de aparecer el charro negro @applepie :P

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  • 3mes

    VIVA MÉXICO CA...

    Si te digo la verdad, me encantan Centroamérica y Sudamérica, me parecen tierras preciosas y con una cultura encantadora, aunque los españoles hayamos hecho destrozo en esos lugares, no sé si puedo decir que me puedo enorgullecer de un país cuyo Imperio llegaba hasta donde no se ponía el sol, pero sí, tengo la sangre de conquistadores o eso creo porque nunca me he puesto a averiguar mi árbol genealógico.

    Pero vamos que si que el rollo latino siempre me ha atraído y Buenas Noches.

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  • muchos ignoran a veces como hay personas que puede irles tan bien y ser a la vez tan malas con los demás, o gente que de la noche a la mañana empieza con buenas rachas, uno nunca sabe cuando estas personas pudieran estar tratando con seres oscuros, mexico esta lleno de historias interesantes que me imagino algo han de tener de cierto, o no @blackjack?

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  • Cada pais tiene sus mitos y leyendas.

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