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Violencia y maltrato, cómo empieza y cómo detectarlo

Lo primero que diré, es que en este artículo no vas a encontrar absolutamente nada de lo que puedas haber visto, oído y leído en los medios de comunicación. Lo segundo que diré, es que todo lo que puedas haber visto, oído y leído con anterioridad en referencia a la violencia y el maltrato, se refería única y exclusivamente a las consecuencias finales, sin haber tratado lo que es más importante: el origen y causas de la misma para poder erradicarla. Y lo último que diré antes de empezar, es que este contenido es objetivo e imparcial y no está sometido a ninguna ideología política o de género que pueda condicionar cualquier frase, palabra o texto aquí mencionado ya sea políticamente correcto o incorrecto. Una vez dicho esto, empezaremos por hacer cuatro definiciones, tomadas directamente del diccionario de la R.A.E.

Violencia: 1. f. Cualidad de violento. 2. f. Acción y efecto de violentar o violentarse. 3. f. Acción violenta o contra el natural modo de proceder.

Sexo: 1. m. Condición orgánica, masculina o femenina, de los animales y las plantas. 2. m.Conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo: sexo masculino, sexo femenino.

Género: 1. m. Conjunto de seres que tienen uno o varios caracteres comunes.

Poseer: 1. tr. Dicho de una persona: Tener en su poder algo. 2. tr. Saber suficientemente algo, como una doctrina, un idioma, etc. 3. tr. Dicho de una persona: Tener relación carnal con otra. 4. tr. Der. Tener una cosa o ejercer una facultad con independencia de que se tenga o no derecho a ella.

Violencia entre sexos: Acción violenta o contra el natural modo de proceder, que tienen un conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo: sexo masculino, sexo femenino respecto al sexo opuesto, obrando una facultad de posesión sobre el mismo con independencia de que se tenga o no derecho a ello.

¿Verdad que esto no lo habías visto, oído o leído con anterioridad en ningún medio de comunicación? Te lo dije. Pues en esta definición está el origen de cualquier forma de violencia que pueda existir entre un hombre y una mujer, ya sea violencia física, verbal o psicológica, tangible o intangible que pueda constituir una agresión en cualquiera de sus formas entre uno y otro sexo. En la definición ha aparecido una palabra fundamental: derecho y más concretamente “tener derecho a”. Ahora seas hombre o mujer, te voy a hacer una pregunta que quizás te sorprenda:

¿Qué derecho tengo sobre el sexo opuesto? La violencia aparece cuando convertimos a la otra persona en un objeto de nuestra propiedad y nos creemos con el derecho de actuar o influir sobre ella. Pues bien, esta respuesta es fácil: Absolutamente ningún derecho, ni sobre su cuerpo, ni sobre su cuenta corriente, ni sobre su ordenador o teléfono móvil, ni sobre su voluntad, ni sobre su conciencia, ni sobre su intimidad, ni sobre su trabajo, ni sobre su círculo y relaciones sociales. Todas estas facetas están protegidas y amparadas por derechos individuales y cualquier forma de intrusión sin el consentimiento o libre cesión es una agresión directa a la persona. Todo ciclo violento empieza siempre con una creencia de posesión o pertenencia.

En el momento en el que consideras “tuya” a una persona, estás despreciando su libre voluntad y sus derechos individuales, convirtiéndola en un objeto. Incluso aunque existiera una libre cesión de estos derechos por una de las partes, siempre que esta acción suponga un perjuicio hacia quien la padece, hacia su integridad física, hacia su libre voluntad, la agresión es una agresión y es condenable. Para que lo entiendas: cuando digo libre cesión, te hablo de la justificación que en ocasiones la propia víctima otorga a quien la agrede o la maltrata y que siempre acaba mal. Esta justificación aparece cuando la víctima de la agresión, acepta el rol de objeto o recurso de cara a su agresor o agresora.

Quiero que tengas algo muy claro: entre un hombre y una mujer cualquier relación de pertenencia es germen de violencia. El romanticismo de “ser tuy@ para siempre” es radicalmente tóxico y el sometimiento de tu voluntad o de tu integridad a otra persona, aunque éste sea voluntario, es la base del comportamiento violento entre sexos y es lo que siempre se ha de evitar. Una relación igualitaria entre un hombre y una mujer, nace siempre del acuerdo entre las dos partes, y si bien ella y él para tener una convivencia han de renunciar a parte de su espacio individual para ganar un espacio conjunto, esta renuncia ha de hacerse siempre libre y conscientemente.

¿Cómo detectar a un agresor o agresora potencial desde el minuto cero? Recuerda la definición, violencia es ir en contra de […] No esperemos nunca y bajo ningún caso a un desencadenante, o a poner a prueba a nuestra pareja para descubrir sus reacciones, ya que l@s agresor@s y maltratador@s potenciales, se destapan solos y sin necesidad de hacerlos “saltar” ¿cómo? Quiero que me digas en primer lugar si tu pareja respeta tu voluntad, respeta tus decisiones, respeta tus Sí o tus No. Repito, esto no es una comedia. ¿Te sientes o te has sentido en algún momento de tu relación o de relaciones anteriores actuando en contra de tu voluntad? Ahí ya tendrás una muy buena pista.

Quiero que pienses si en tu relación actual o relaciones anteriores, has terminado por hacer algo que fuera en contra de tu voluntad, principios o valores por miedo, coacción o amenaza a perder la relación, o por miedo a causar un daño a tu pareja en caso de actuar de otra forma a la que “te están pidiendo” y que en caso de no hacerlo, pudiera haber una reacción inesperada de tu pareja como pudiera ser: abandono del hogar, infidelidad, decepción de tu pareja, pérdida de confianza de tu pareja en ti, ruptura definitiva, perder a tus hijos, ruina económica o cualquier miedo capaz de obligarte a actuar en contra de tu toma de decisiones habitual. Si no hacías en ese momento lo que te “estaban pidiendo” ¿cuáles habrían sido las consecuencias anunciadas?

Date cuenta que pongo “te están pidiendo” entre comillas. Estas comillas llevan implícita una amenaza: enmascarada de necesidad “te necesito”, enmascarada de dependencia “dependo de ti”, enmascarada de responsabilidad “si no lo haces, puede pasar […]”, enmascarada de miedo a la soledad o al abandono “si me dejas, no sé que sería capaz de hacer”. El agresor o agresora, maltratador o maltratadora, manipulador o manipuladora, siempre y en todos los casos, deposita la carga y la responsabilidad en la víctima, haciéndola ver que todo es culpa suya, y que las consecuencias de su sí o de su no, recaerán irremediablemente sobre sí provocando un perjuicio insalvable, de forma que la víctima se sienta obligada a actuar en contra de su voluntad para salvar la situación yendo en contra de sí misma.

Éste es un ejercicio de poder que practican tanto hombres como mujeres, convirtiendo un vínculo de pareja, en un yugo de pertenencia o posesión, del que a la víctima una vez dentro del ciclo le resulta difícil salir, ya que se siente responsable de la situación. Y es por esta razón que la víctima no suele caer en el primer momento, que está siendo sometida o sometido a maltrato. En el medio y largo plazo, cuando la víctima ya está viciada dentro de este ciclo, las peticiones del maltratador o maltratadora, van aumentando en intensidad conforme el dominio sobre la víctima se va afianzando, hasta que ésta carece de autoestima o voluntad propia para tomar decisiones por sí misma. Lo que antes eran peticiones, ahora se han convertido en órdenes o amenazas directas. Y las posibles consecuencias de “desobedecer” al maltratador o maltratadora, son cada vez más graves.

¿La solución? Salir de ahí, tienes que irte: por ti y por todo lo que te pueda importar. No puede haber un término medio, ni un intento de acuerdo, ni una salida negociada o una promesa de que todo vaya a cambiar. Alguien que ejerce sobre ti un poder no consentido, coaccionando tu voluntad y tus actos poniéndote entre la espada y la pared bajo amenaza: no te respeta, no te quiere, no se preocupa por tu bienestar si no todo lo contrario. Alguien que actúa de esta forma contigo, ya sea hombre o mujer, te está utilizando y te considera como un objeto. Y lo que es más grave, puede hacerte daño y te está haciendo daño. Antes que sea tarde, por eso he querido hablarte de cómo empieza todo, porque bajo ningún concepto debes quedarte a ver el final. Esto no es una película, tienes que irte y no mirar atrás.

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Para conocer más visita el perfil de Miguel Caballero


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Ellas Dijeron 3

  • Wow, es una forma muy directa para hacerle ver a las personas que están en esta situación que lo mejor que pueden hacer por si mismos es salir de ella, pues esta en sus manos terminarla

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  • Excelente forma de abordar la realidad

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  • Todo verdad.

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Ellos Dijeron 1

  • wooow... realmente tu informacion es muy completa y admirable, es cierto todo esto, solo que se usa tan cotidianamente en las relaciones porque muchas veces se piensa que el decir eres mio, perteneces ah algo o tienes la posicion de mandar sobre el mismo, definitivamente muy buen trabajo y gracias por la informacion ;)

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