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Historia de Terror: La mujer herrada

Historia de Terror: La mujer herrada

No son pocas las historias reales de sacerdotes que han cometido pederastia, abuso a mujeres e inclusive que han roto su celibato por tener amantes con quienes tienen hijos o mantienen relaciones con mujeres casadas como aquél famoso caso del padre peruano que fue captado en video manteniendo relaciones con la esposa de quien filmaba con su celular, evidenciando la porquería con que también ellos, los curas, pueden llegar a actuar faltando a la promesa que hicieron cuando tomaron la decisión de convertirse en representantes de su dios.

El caso que a continuación voy a contar es el de un padre que no tenía reparo en ir en contra de lo que predicaba y por tanto recibió un castigo divino (?).

Escurrían las décadas de 1670 y 1680 en la Nueva España, cuando ocurrió en la casa #3 de la calle Puerta Falsa de Santo Domingo un clérigo que sin empacho dejaba fluir libremente sus deseos mundanos mientras se encontraba en la intimidad con su amante pues gustaba no solo de la compañía femenina sino de la buena comida (y demás está decir que en ofensiva abundancia) y bebida, mal usando los dineros que la gente le daba para que la casa de Dios siempre estuviera a punto para ir a honrar al hombre grande, al hacedor.

El torcido hombre de Dios tenía un compadre que frecuentemente le pedía que dejara de lado la malvivencia y se dedicara en cuerpo y alma a lo que había elegido convertirse pero nada se quedaba en los oídos del lujurioso clérigo.

Aquella casa era un culto a varios de los 7 pecados capitales, pero lo que más adoraba el viejo era a su querida, una mujer de malas mañas cuya ambición le nublaron el juicio y por ello es que sedujo a un hombre que se suponía debía consagrarse al creador del universo. La mujer era al menos unos 16 años más jóven, de piel un poco obscura, cabello negro y ojos de aceituna, con todo lo que diferencia una niña de una mujer a proporciones que enloquecían al cura pero sobre todo con una actitud que le asesinaba la consciencia.

Vivían así entre vino y manjares de sobra, fiestas para 2 en donde las noches no alcanzaban para hacer todo lo que se les ocurría pero nadie se atrevía a hablar de ello pues temían que les impidiera la entrada a la iglesia. Los vecinos solo callaban ante lo escuchado y una que otra vez visto desde algún techo que permitía espiar a los amantes.

Pero todo tiende a terminar en esta vida y aquí las cosas terminaron mal, a la cuarta noche de fiesta estaban rendidos, más el por su edad, por lo que se separaron unos centímetros en la cama para dormir; hasta aquí todo transcurría con tranquilidad y era felicidad para ambos.

El compadre del anciano vicioso era un herrero socorrido al que la suerte nunca abandonaba pues a diario tenía trabajo, de hecho esa misma noche estaba terminando un ventanal cuando ya cansado decidió lavarse para ir a la cama. Estaba terminando de rezar cuando de pronto unos golpes en la puerta le hacen fruncir el seño.

-Son las 2 de la mañana, ¿quién será a esta hora?-

Quiso ignorar aquellos toquidos pero insistieron esta vez y tocaron con más fuerza, a tal grado que lograron fastidiar al pobre señor que solo quería su merecido descanso.

-¡Ya voy maldita sea!, ¿es que no tienen reloj?- gritó el herrero.

Se asomó por la mirilla y se sorprendió al ver a 2 negros que llevaban una mula consigo, les abrió la puerta y les dijo:

-Lo siento muchachos pero por hoy ya terminé de trabajar, si quieren pueden venir a las 10 de la mañana, buenas noches- y trató de cerrar la puerta pero la mano de uno de ellos lo impidió.

-Disculpe señor pero no podemos esperar tanto, su compadre quiere que le ponga herraduras a esta mula porque mañana saldrá muy temprano a hacer una diligencia al pueblo vecino y nos ha pedido que el trabajo se haga ya mismo-

El herrero se quedó extrañado por la petición y por que su compadre hacía años que no salía a otro pueblo, hizo un gesto para que pasaran y fue por su herramienta.

La mula era algo brava, no se dejaba agarrar las patas y los negros le daban latigazos horrendos que parecía que la querían matar, la bestia a todas luces no quería estar atada y extrañamente sufría dolor cuando le clavaban las herraduras.

-He terminado, ahora pueden irse- les pidió el hombre.

Los señores iban azotando al animal para que caminara, a ese paso el clérigo no iba a tener mula que montar pues la estaban moliendo a golpes.

Dieron las 8:20 de la mañana cuando el herrero se despertó y alistó para ir donde su compadre, estaba en la incógnita sobre el viaje que el viejo haría.

-Compadre, buenos días- gritó el hombre al tiempo que tocaba la puerta.

-Ya voy amigo- le respondió el otro

-Buenos días Manuel, ¿qué te trae tan temprano a esta que es tu casa?- preguntó el clérigo todavía algo dormido.

-Pues en la madrugada mandaste a 2 de tus trabajadores para que te herrara a tu mula que porque ibas a salir al pueblo vecino- dijo Manuel con desconcierto.

-Para nada, no tengo a que salir y menos tan lejos...además yo no tengo mulas. Espera que voy a despertar a mi mujer para que nos prepare café- le respondió su amigo

Pensando que alguien quiso un trabajo gratis abusando de la relación de Manuel con el sacerdote es que se pensó que era la solución a la duda.

El viejo entró en su habitación y vio a su amante todavía dormida bajo las sábanas, boca arriba cubierta de pies a cabeza, le habló para que despertara pero al ver que no se movía se sentó al lado y le quitó la sábana de la cara, estaba profundamente dormida... o eso parecía.

La besó como a una princesa de cuento pero nada, hasta que comenzó a molestarse por creer que se estaba haciendo la desentendida y procedió a sacudirla pero nada pasaba hasta que tomó la sábana y la lanzó al suelo, dio un grito de terror cuando al desnudar a su mujer vio que tenia las manos y los pies herrados, sangrantes pues los clavos atravesaban piel y hueso y el resto del cuerpo cubierto de heridas de latigazos.

Manuel entró en el cuarto al escuchar a su amigo y al ver la escena se persignó con el horror de saber que él mismo fue quien puso esas herraduras. Era claro que Dios quiso darle una lección a su traidor y a todo aquél que quisiera burlarse, al fin todos esos años de ofensas habían sido cobrados por el altísimo al enviar a 2 demonios para capturar a aquella perdida y castigar así al lujurioso vejete.

Del clérigo no se volvió a saber pues en cuanto pudo se borró del mapa, Manuel por su parte también se cambió de domicilio y los vecinos contaban que a veces por las noches se escuchaba un animal de 4 patas andar por esa casa.


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Ellas Dijeron 2

Ellos Dijeron 1

  • Esta buena esa historia.
    Dios no puede ser burlado
    Pues lo que el hombre sembrare eso también segara

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