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El rechazo: Ese gran desconocido para #ellas

Si tuviera que escribir este artículo para hombres me resultaría relativamente fácil, porque el rechazo para nosotros es algo con lo que convivimos de forma habitual en la inmensa mayoría de los casos. Y si no habitual, al menos en el mundo masculino de cara a conocer mujeres, es bastante común. Pocas veces, nos sale la jugada a la primera, pero claro… por regla general los activos somos nosotros, de ahí que seamos “los rechazados” o “los elegidos” por las que “eligen”. La literatura en cuanto al rechazo masculino rebosa páginas y páginas de Internet, acerca de cómo afrontarlo, evitarlo, minimizarlo y digerirlo, pero…

¿Las mujeres no sienten rechazo? ¿no lo experimentan? ¿no lo sufren? ¿quién le dice o quién le explica a una mujer cómo afrontar el rechazo? Ahora tienes dos opciones: si buscas una versión políticamente correcta, prefiero que dejes de leer. Te lo digo absolutamente en serio. Pero si lo que realmente buscas, es una explicación que aunque pueda resultar dolorosa, puede ayudarte y mucho a comprenderte mejor a ti misma y entender lo que está sucediendo, continúa. Ya verás que poco a poco iremos poniendo cosas en limpio. Para ello, nos tenemos que remontar a los orígenes:

¿Porqué el rechazo es un tema tabú para la mujer moderna?

Históricamente, para la mujer el rechazo ha sido sinónimo de repudio en las sociedades de estructura patriarcal. Este repudio del varón hacia la mujer, la dejaba indefensa frente a las leyes y frente al resto de la población marcándola como “no apta”. Las razones por las cuales una mujer podía ser repudiada, podían ser desde la supuesta infertilidad, pasando por la avanzada edad, o el no llegar virgen al matrimonio hasta por una infidelidad. O bien y de una forma más cruel, por el simple abandono del hogar del varón o la viudedad. Todas estas causas ponían a la mujer en una situación difícil o imposible de remontar, condenándola a la prostitución para subsistir, o incluso a condenas y penas que podían llegar a la muerte, al haberse sometido a un juicio predestinada a perder.

Desde luego no es un tema sobre el que se pueda frivolizar, pero quizás ahora entiendas, que resulte difícil a día de hoy encontrar un texto que te hable de cómo afrontar el rechazo si eres mujer, y más si está escrito por un hombre como yo ¿por qué? Si identificamos el rechazo con el repudio, la ideología feminista implantada en la cultura y sociedad actual, suprime de raíz cualquier signo o vestigio de la sociedad patriarcal en sus principios, de forma que la idea de que una mujer pueda ser rechazada por un hombre, no tiene cabida ¿por qué? La mujer elige, y la mujer elige y punto: no hay más opción que esa. Y si partes de esa base, la mujer nunca podrá ser rechazada por un hombre ¿verdad?

...debes tener claro que por el mero hecho de que te expongas a un hombre que te atraiga, este hombre también tiene su voluntad y sus deseos propios.

Bueno, sobre el papel queda muy ventajoso, pero como tantas otras cosas que se escriben, que se cuentan, que se dicen y que se usan para adoctrinar como axiomas feministas, no se cumplen en la realidad. Si no hay problema, no se necesita respuesta al problema. Es un planteamiento similar a afirmar que “la gripe no existe” y dejar de fabricar antivirales y medicamentos para tratarla, porque ya “no existe”. Pero tú y yo sabemos, que muchas mujeres en su día a día, se sienten rechazadas por la razón que sea, y tú debes tener claro que por el mero hecho de que te expongas a un hombre que te atraiga, este hombre también tiene su voluntad y sus deseos propios. Porque sí, porque los tiene: que un hombre tenga el mismo criterio para elegir que tú es muy poco probable; que un hombre sea más conformista que tú a la hora de elegir, sí es más probable… pero aun así querida amiga, los hombres también decimos no, o simplemente no decimos nada, o no hacemos nada si no nos interesa la mujer que se nos pone delante.

¿Cuál es la reacción habitual de la mujer ante el rechazo?

Lo normal y lo habitual, es que la mujer tienda a evitar cualquier situación que la exponga, de ahí que le cueste gestionar el rechazo como algo habitual. Pero si se expone, me viene a la memoria la fábula de la zorra y las uvas de Esopo, de la que quiero que leas el siguiente fragmento, ya que resume perfectamente la actitud habitual de la mujer ante el rechazo:

El racimo de uvas estaba algo alto, por lo que la zorra tomó carrerilla y ya con la boca abierta, pegó un salto con el que no logró alcanzar su objetivo. De nuevo saltó pero… ¡qué va! El salto se le volvió a quedar corto. Sin embargo, la zorra no se desanimó. Otra vez tomó carrerilla y volvió a saltar: ¡nada! Probó una y otra vez, insistió hasta agotarse, pero las uvas parecían cada vez más altas e inaccesibles. Harta y cansada, optó por rendirse, esas uvas no estaban a su alcance y se tendría que contentar con mojar la lengua en alguna sucia charca poblada de ranas. Lejos de aceptar la derrota, miró al racimo con indiferencia y escupió: “¡Vaya! Estas uvas están verdes, no merece la pena ir a por ellas” mientras se marchaba con su orgullo tocado y su sed a otra parte.

En otras palabras: Él no se ha dado cuenta, a él pasa algo, debe estar ciego o loco para no saber apreciar a una mujer como yo, solo es cuestión de tiempo, tarde o temprano se dará cuenta de que soy la mujer de su vida, si no le gusto es que está mal de la cabeza, bla bla bla… ¿será gay? En resumen: justificación y auto-engaño, todo le pasa a él ¿verdad? “esas uvas están verdes”. ¿No es más fácil plantearte que simplemente no te presta atención o no te corresponde porque no le gustas? Quizás no le motives lo suficiente como para que el dé un primer paso. Tú ya has hecho lo que tenías que hacer ¿verdad? ¿y qué ha pasado? ¿nada? Pues tranquila que el mundo no se derrumba por eso, ni a ese hombre le tiene por qué pasar nada raro o malo o extraño. Hay más hombres aparte de ese que seguro te corresponderán y te tratarán mejor. Puedes estar 100% segura de ello. Pero espera, que esto no termina aquí.

¿Qué hacer si no le gustas a un hombre?

Quizás mi respuesta te parezca muy simple: ACÉPTALO y no pierdas más el tiempo. No sé si pretendías obtener algún truco, alguna idea revolucionaria acerca de cómo evitar el rechazo en un hombre con algún hechizo de amor… De momento no hago brujería, ni magia blanca, ni de ningún tipo. Si a un hombre no le puedes enganchar con el sexo, o no pica con la especulación habitual de tu presencia en cuanto a dejarte ver y prestar la justa atención… es más práctico que simplemente aceptas esta idea en tu calendario de posibilidades a admitir: no le gustas. Si aceptas el rechazo como posibilidad, te ahorrarás mucho tiempo y disgustos, en ir detrás de un hombre al que no le interesas.

Aceptándolo, no te verás obligada a buscar mil y una justificaciones increíbles, improbables y enrevesadas para que te cuadre tu esquema de ego y conciencia. Y sí, digo ego, porque el ego femenino de una mujer moderna, puede ser tan grande como frágil y quebradizo, teniendo en cuenta que vuestra autoestima depende en mucho de la correspondencia que recibís, con el valor social en el que os estimáis. En primer lugar por ti, porque la vida son dos días y en el mundo hay más hombres aparte de ese que te ignora. Pero espera, sé que te va a dar igual y no te lo vas a creer porque te conozco de sobra y sé que lo último para ti, es poner en juego tu autoestima o tu valor social, o admitir que no le gustas...

… te lo tengo que decir de otra manera: basta con que te encuentres con un hombre que te ignora, para que vayas detrás de él. A ti te parece que haces bien y no mides, porque estás “enamorada”. Pero hacer esto, te hace precisamente perder tu poder femenino: la inteligencia en la dosificación de ti misma, o lo que yo llamo especular con el tiempo y tu presencia. Hacer esto te devalúa, pero no porque vayas detrás de un hombre que te ignora, si no porque pierdes tu propio control y pones tus recursos en modo “fondo perdido”. O sea, sin poner medida olvidándote por completo de que sueles ser tú la que pone y da la pauta.

Te diré además que los hombres, cuando vemos a una mujer en modo “fondo perdido” nos suele echar para atrás, o nos asusta, o pensamos que pasa algo raro, o que ella no está bien… porque no es lo normal. Incluso podemos llegar a aprovecharnos si nos conviene. ¿A que no te quieres devaluar? ¿a que no quieres que se aprovechen de ti? Si te lo digo de esta forma, estoy seguro que si lo entenderás. Además te recitaré un refrán que me repetía mi abuela Pepa que ilustra esto bastante bien: ni de la vergüenza, ni del orgullo se come. Acepta el rechazo y pégale una patada a ese orgullo que te impide ver algo tan normal como es que no se le puede gustar a todo el mundo.

¿Quieres más? En www.personalidadyrelaciones.com podrás seguir el trabajo del autor, consultar muchos más artículos de temática hombre-mujer y adquirir sus publicaciones en formato digital.

Para conocer más visita el perfil de Miguel Caballero


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