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¡No quiero pelear más!

pareja peleando

Las peleas son diferentes de las discusiones, podemos o no estar de acuerdo y discutimos sobre ello, pero las peleas llevan una carga emocional extra; alguien esta herido en sus sentimientos, o se siente frustrado, o tiene miedo de enfrentarse al problema. Las peleas aparecen de imprevisto: ¡boom!, de repente nos encontramos diciendo y haciendo barbaridades sin comerlo ni beberlo. Si eres una persona con tendencias a pelear con todo el mundo, porque no solamente lo harás con tu pareja, y quieres cambiar la manera en la que interactúas cuando hay un problema, deberás de examinar por qué cuando lo tienes actúas así. A continuación va un ejercicio práctico muy sencillo.

Antes de continuar, debemos admitir responsabilidad y aceptar que una parte de nuestra relación con otra persona somos nosotros. Apreciamos que no somos perfectos y estamos dispuestos a admitirlo. Entendemos que nadie es perfecto.

Lee todos los puntos antes de comenzar el ejercicio práctico, respira e intenta relajarte mientras lo lees. Dedica el tiempo que consideres necesario.

Debemos admitir responsabilidad y aceptar que una parte de nuestra relación con otra persona somos nosotros

Ejercicio práctico

  • Busquemos un lugar donde estemos en soledad y donde no haya ruidos.
  • Respira hondo y sé consciente que estás haciendo este ejercicio porque reconoces que tienes un problema a la hora de controlar tus emociones y te gustaría solucionarlo. Respira hondo y despacio, sentado/a, con la espalda derecha y los hombros relajados.
  • Examina cómo has podido adquirir este comportamiento; de amigos, de tus padres, de miembros de tu familia, de tu pareja. No culpes a nadie, solamente piensa donde has podido observar estos comportamientos donde ciertas situaciones irrumpen en peleas. Una vez tengas la repuesta, recuerda como pelean o peleaban estas personas. En parte, esta es la razón por la que tú ahora te comportas igual. Dedica unos minutos a encontrar en tu pasado momentos en los que gente cercana se ha comportado así contigo. No juzgues, no culpes, solamente observa su comportamiento. Respira hondo. Piensa en como su comportamiento es muy parecido al tuyo, como pierdes el control al igual que estas personas. Seguro que tus inseguridades influyen a la hora de perder el control, pero ahora no pienses en los motivos, concéntrate solamente en el comportamiento. Respira hondo. Deja de culparte. Comienza a tratar el problema con práctica meditativa (para calmar los nervios) y práctica activa (substituir la agresividad por la comunicación de tus sentimientos en situaciones que provoquen tu ira). Poco a poco. Romper un patrón de comportamiento tan visceral es difícil, tendrás que tener paciencia. Sigue leyendo, por favor. Respira.
  • Si no puedes pensar en ninguna persona cercana a ti que se comporte o comportase de esta manera, entonces vas a concentrarte en tu persona y vas a revivir la furia y las turbulencias en tu mente. Respira hondo. Piensa en los momentos en los que pierdes los estribos; cómo empiezan, qué los provoca, lo que sientes. No te juzgues. Concéntrate en tu persona no en la persona a la que culpas de tu perdida de control. Respira. Siente la amarga sensación del miedo y la ira en el estomago. Cierra los ojos. Piensa en los miedos que te irritan tanto; quizás sea culpa, quizás tu autoestima no es positiva. En cualquier caso, te juzgas muy duramente. Date una oportunidad.
  • Deja que la desagradable sensación de la ansiedad te envuelva. Si ves que tu cuerpo se tensa y estas incómodo/a respira hondo, pero no te detengas. Ese sentimiento de dolor y ansias que sientes ahora mismo en el estómago es el que te hace perder el control. Es una dosis extra-fuerte de miedo, culpa y humanidad. Siéntelo revolviéndose dentro de ti por un rato. Respira muy hondo un par de veces. Tomate tu tiempo para salir del estado en el que has sumido a la mente. Respira, muévete despacio.

Examinar, sentir en lo mas profundo los sentimientos que mas nos duelen y avergüenzan es la medicina perfecta para aprender a comunicarnos, para empezar a amarnos mejor a nosotros mismos. No dejes que la mala leche con razón arruine tu vida, la de tu pareja y la de tus seres queridos. Recuerda que nadie es perfecto, que incluso la gente imperfecta puede vivir una vida plena. Si practicas de esta manera por un tiempo, verás que tus niveles de autoestima positiva crecerán y surgirá una tranquilidad en tu vida que se extenderá a todas las áreas. Sé fuerte y generoso contigo mismo.


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