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En busca del código para leer los signos del rechazo

rechazo

No importa cuántos años tengamos en el duro oficio de la vida sexualmente activa, el mercado sexual -ese lugar donde uno se expone al deseo del otro y ofrece el suyo- nos desconcierta siempre, incluso cuando nos quejamos de su estructura de cliché. Y como los signos del rechazo y su significado esquivo insisten en repetirse en tiempo cíclico, deberíamos ser capaces de hacer de una vez, un manual bilingüe para cada sexo. Porque si hay un lugar donde el mundo simbólico del sexo opuesto se vuelve opaco, enigmático y casi ininteligible, es allí donde nos vemos forzados a interpretar si estamos siendo deseados plenamente, intermitentemente, limitadamente, o simplemente rechazados.

Esta pregunta por el sentido que me hago y les hago, no tiene pretensiones filosóficas ni psicológicas: es sumamente pragmática. Si fuera posible les pediría, y yo haría otro tanto, que diseñaran un protocolo de interpretación del rechazo tan objetivo y claro como las instrucciones para una declaración de impuestos. Estoy exagerando, lo sé, nadie quiere que el territorio de Eros pierda la poesía que le da la incertidumbre, aunque sí sería bienvenido un nuevo intercambio de tips para no perdernos en ella.

Desde mi propia experiencia y la de -seguramente- muchos de mis congéneres, puedo decirles que la mayoría de las confusiones que generan estos gestos, son producto de la muy femenina tendencia a la sobre interpretación. Muchas veces, donde ustedes ven plan o retorcido mensaje oculto, hay sólo un comportamiento torpe y des-atento. En otras palabras, muchas veces dichos signos de rechazo son apenas el subproducto inevitable de seguir un deseo desordenado, intermitente y -aunque sea duro admitirlo- egoísta; como lo describió una ex amante quasi novia enfurecida después de alguna de alguna de mis tantas distracciones, que ella insistía en leer como parte de un plan perverso para hacerla sentir mal.

Muchas veces, donde ustedes ven plan o retorcido mensaje oculto, hay sólo un comportamiento torpe y des-atento.

Hasta aquí, la amargura de estar escindidos, por lo que el único consuelo sería seguir ensayando una traducción con poco ruido o menos desesperada. Propongo algunas escenas típicas del rechazo y una breve guía para que puedan leer nuestras torpezas, sin caer en ingenuidades bochornosas, ni en paranoias con futuro de risperidona.

1. “Nos encontramos, la pasamos muy bien, pero después desaparece”
He aquí un clásico de todos los tiempos, y el máximo enigma no es su significado sino el hecho mismo de que siga siendo un signo de significado opaco. En principio no deberíamos confundir enigma con signo polivalente. Esta desaparición puede significar muchas cosas, aunque no infinitas: si el deseo de él fuera suficiente y estuviera disponible, estaría ahí para ustedes, a menos que estuviera inhabilitado por causas ajenas a su voluntad (aunque si su ausencia fuera producto de razones tan pragmáticas, seguro no hubiera hecho un mutis por el foro) Por lo que lamento decir que esta ausencia sólo puede tratarse de falta de deseo o de alguna imposibilidad de realizarlo. La primera opción es triste e inapelable, y la segunda es aún peor, porque está hecha de varias capas simbólicas que quizás él mismo no comprenda del todo, o no pueda o quiera nombrar. En todo caso este signo nunca es inocuo o inocente, o se trata de falta de deseo o de algún tipo de imposiblidad de realizarlo.

2. “Tarda en contestar mensajes y/o los contesta tipo telegrama”
Este clásico es casi tan perturbador como el anterior, pero de significado mucho menos denso. Si no viene acompañado del mutis por el foro nombrado en el primer punto, puede tratarse de una pragmática administración de tiempos, o una simple aversión a comunicarse de otra forma que no sea cara a cara. Es decir, este comportamiento sólo puede ser interpretado como signo de rechazo, si es una extensión de su comportamiento en ‘la vida real’; de lo contrario se trata apenas de una modalidad de interacción con la que pueden o no simpatizar, pero que no indica nada más que una cuestión de estilos.

3. “No planifica, improvisa, cambia de plan, me llama sólo cuando le dan ganas”
Esto podría ser un signo de alguna forma de rechazo (falta de interés o de compromiso) sólo si viene acompañado de otras acciones como las nombradas en los demás puntos, porque si el sujeto se comporta así en todos los aspectos de su vida, o con otras personas con las que no se relaciona sexual ni románticamente, sería un error entenderlo como un signo dirigido a ustedes. En este caso, sería muy oportuno observar si ese comportamiento desprendido y extremadamente relajado, eso una constante en la vida del sujeto en cuestión o una actitud a la que apela en determinadas ocasiones.

Por último, y si fuera necesario, declaro ante el tribunal anti-revanchismo de género que no hay en la formulación de estos puntos ninguna intención de justificar dichos actos, ni de eludir la responsabilidad de sus consecuencias, estas líneas sólo intentan orientar la lectura del rechazo, sin los ruidos de la sobreinterpretación ni las omisiones de la negación.


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Ellas Dijeron 1

  • Por eso es mejor una dama de compañía o un taxi boy.

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