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UNAS BUENAS Y OTRAS MALAS, UNAS FIERAS Y OTRAS MANSAS, PERO TODAS… ¡LEONAS!

UNAS BUENAS Y OTRAS MALAS, UNAS FIERAS Y OTRAS MANSAS, PERO TODAS… ¡LEONAS!

Eso decía mi abuelo que en paz descanse. Por otra parte, vivita y coleando tengo un hada madrina que me aventaja en edad y experiencia… y de vez en cuando me susurra cosas al oído para que os las cuente. Uno de sus últimos hechizos en referencia a un mal de amores para el que le pedí consejo (porque yo, también pido consejo a quien sé que puede dármelo), rezaba lo siguiente: No pierdas ni un segundo de tu tiempo, que hoy ninguna mujer respeta el luto ¡y mucho menos la distancia! Lo que me dice mi hada madrina suelo grabarlo en mármol, porque más sabe la diabla por edad que por diabla.

Y digo yo ¿por qué me he comido la cabeza tantas veces en mi vida por una mujer en la distancia? Porque no ha sido una vez, ni dos… han sido algunas más. Está claro, alguna conciencia educadora bienintencionada, moralista, conservadora y anti-natura marca Disney (o sea, el anticristo), en algún momento de mi infancia, debió insertar esa manipulación en mi disco duro cerebral. Las palabras de mi hada madrina habían sido severas: el luto, que no otra cosa más leve… ¡el luto! Ya entiendo yo lo de La viuda alegre de Franz Lehár.

No debería extrañarme, porque además siempre ando invocando a la ley de la selva y dándoos por saco la cantinela de la sangre y el instinto. Y recurriendo a la cita de las leonas, el dato es especialmente escalofriante ¿por qué? […] Las hembras a las que el macho usurpador mató sus crías, entran en celo nuevamente en pocos días […] Panthera leo, Reproducción y ciclo vital – Wikipedia. ¡Ojo! Y esto por las crías ¿eh? Ya del luto por el león derrotado y expulsado de la manada ni hablamos.

Los tíos hoy en día seguimos siendo muy cándidos (o muy gilipollas, según se mire) porque nos seguimos creyendo los cuentos de hadas y en ocasiones seguimos apelando a lo épico en la guerra y el amor. A menudo nos olvidamos del todo vale (o sea, lo que cuenta en la vida real), al menos los de la vieja escuela entre los cuales creo estar incluido. Por eso es mejor que no te enamores, porque si no te enamoras, sigues jugando con la baraja correcta. La cosa viene jodida cuando cambiamos el código de consulta “jungla”, por el código de consulta llamémosle “Cantar del Mío Cid”.

NO HAY LUTO POR EL LEÓN DERROTADO

Pero vamos, ni lo esperes. No es que las cosas hayan cambiado con el paso de los siglos, porque independientemente de la época, el régimen jurídico, las leyes, las culturas o las zonas geográficas, la mujer básicamente siempre ha hecho lo que le ha resultado más conveniente en cada momento. Sí, no pongas esa cara… otra cosa es que sus opciones estuvieran o no acorde con lo que ponía un papel o una ley, pero hacer lo que es hacer, las mujeres han hecho siempre lo que les ha dado la gana, aunque los poderes trataran de limitarlas o minusvalorarlas.

¿Por qué digo esto? Piensa que si las leyes han sido injustas hacia las mujeres a lo largo de la historia, la sido porque quienes las dictaban, no podían con ellas y trataban de controlar sus opciones de alguna manera, ante la impotencia de no poder influir sobre su voluntad. Y si no podían influir sobre su voluntad y opciones, no les quedaba otra que emplear la opresión, la violencia, la injusticia o la condena, en especial la condena pública: el qué dirán.

Viendo lo visto, nada de esto les ha servido para nada a quienes han querido controlar la voluntad de la mujer, porque a día de hoy siguen haciendo lo que les da la real gana, y además lo hacen pública y abiertamente, cosa que por otra parte me parece estupendo. ¿Qué te quiero decir con esto? Pues exactamente lo mismo que me quería decir mi hada madrina a mí: que dejara de suspirar y hacer el gilipollas, que aquí la que no corre vuela y a fin de cuentas que espabilara, que tampoco hay luto por el león ni en la distancia, ni en la derrota, ni en la muerte... no hay luto por el león en ningún caso y punto. Realmente nunca lo hubo, así que no te quedes sentado esperando el indulto.

Los suspiros, los 19 días y 500 noches de lamento de Joaquín Sabina, las baladas y canciones de mierda que nos han envenenado la conciencia, los consejos de nuestras madres destinados a que fracasáramos una y otra vez… a día de hoy siguen haciendo mella, imponiéndonos una falsa imagen de la mujer no coincidente en caso alguno con la mujer real y sus opciones y necesidades reales. Unas buenas y otras malas, unas fieras y otras mansas, pero todas… ¡leonas!

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Para conocer más visita el perfil de Miguel Lázaro Caballero


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Miguel Lázaro Caballero es un Influyente en Ell@sSaben

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Ellas Dijeron 1

  • Muy buen artículo. Pero tengo mis objeciones: nosotras nos creímos los mismos cuentos fantásticos que ustedes, de hecho creo que es la primera vez que me entero que un hombre se siente víctima de ellos. Desde luego, no son todos iguales, pero yo creo que los hombres se creyeron otros cuentos: los cuentos sociales de los machos alfa, los cuentos en los que a más conquistas mayor prestigio, los cuentos en los que el amor es cosas de "chicas", los cuentos que dicen que si un hombre llora es un debilucho, etc.
    Todos los cuentos les son funcionales a la cultura y la sociedad de cada época. Está bueno que hayamos empezado a cambiarlos... Pero yo creo que cuentos siempre vamos a tener, del tipo que sean.

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    • Entiendo tus objeciones, pero debo decir que son políticamente correctas y propias de la mentalidad de una mujer moderna, pero el macho alfa no es ningún cuento social, es un rol que se da en la naturaleza en muchas especies. Entiendo que sea una idea que moleste en ciertos sectores de pensamiento, pero es tan objetivamente real y palpable en la naturaleza, como la mantis religiosa que decapita al macho después de la cópula, o la estructura puramente matriarcal de una colmena de abejas. Todos hechos y estructuras que se dan en la naturaleza. Decir que el macho alfa es un cuento social, es no querer aceptar una realidad objetiva. Si las leonas pudieran hablar, les preguntaría si ellas se irían con algún otro macho de inferior rango en la manada que no fuera el alfa, a ver qué me responderían.

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    • @Universada Excluir a los humanos del reino animal es asemejar su origen a la creación del libro del Génesis del Antiguo Testamento, algo muy propio de la Iglesia en el medievo, en el que las cosas "se crean" y "salen porque sí o porque no".

      Comparar a los humanos en su totalidad y en todos sus aspectos con los animales es un ERROR, ya que nos olvidaríamos de la inteligencia, la voluntad y el libre albedrío. Esas son las diferenciaciones OK.

      Comparar a los humanos parcialmente y en determinados aspectos que encontramos en la naturaleza es una aproximación a la realidad. El ciclo de la evolución del ser humano, viene reflejado desde el propio crecimiento y desarrollo embrionario: hace mucho tiempo, también fuimos peces, antes de ser monos. Es algo que te dice el propio embrión cuando se desarrolla.

    • ¿Te dijo algo un embrión?

Ellos Dijeron 1

  • La mejor miExpresión que leí.

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